En estas mañanas frías de octubre,
cuando asoma el invierno y hemos olvidado ya el reciente y gozoso verano,
cuando experimentamos el placer de abrigarnos (los que podemos abrigarnos),
el placer de regresar a un nido de calor (los que tenemos calefacción y techo),
el placer del agua caliente (los que la conseguimos abriendo un grifo);
en estas mañanas frías de octubre,
no puedo evitar pensar
con un sentimiento genuino de solidaridad (de empatía en términos de Schopenhauer)
que en los países templados debío resultar insoportable la pobreza
antes de que la arrinconara el reciente Estado del Bienestar.
Yo nunca he sido pobre.
He vivido, sí, con lo indispensable,
en amables estrecheces,
algo que algunos podrían llamar pobreza,
pero que yo deseo,
mediante una renuncia colectiva,
para todas las personas.
Carles Fontserè, 1936, Barcelona,
para la Federación Anarquista Ibérica (FAI),
entonces en el Gobierno de la Generalitat.