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viernes, 4 de noviembre de 2011

Hegemonía, miedo (reflexiones sobre el referéndum nonato en Grecia)


La ayuda-chantaje no es tal ayuda.
En el "plan de rescate" de la Unión Europea y el FMI a Grecia van juntos dinero y empobrecimiento. Previsiblemente los nuevos "ajustes económicos" que los prestamistas van a imponer al Gobierno de Grecia, todavía no concretados, harán, como los anteriores, que la gran mayoría de los griegos viva objetivamente peor, con menos poder adquisitivo y una menor cobertura de servicios públicos. Por consiguiente, el crédito cedido en tan draconianos términos acabará en manos de los ricos. ¿Realmente se quiere ayudar a los griegos? No, y no lo ocultan: lo que preocupa es el "contagio" de la crisis griega.


Así y todo, Georgios Papandreu creía que podía conseguir convencer a los griegos de que aceptaran tales condiciones. A pesar de los recortes ya realizados y la inutilidad del anterior rescate. Si iba a convocar un referéndum al respecto era porque estaba convencido de que triunfaría su opción, el sí: y quedarían desautorizados todos sus opositores, incluidos los huelguistas y manifestantes.
Los griegos iban a poder decidir si cedían o no al chantaje. El que no vaya a haber referéndum en Grecia nos priva del espectáculo de comprobar si la hegemonía conserva la fuerza suficiente para asustar a una mayoría de votantes. Si se hubiera celebrado hubiéramos podido comprobar también si conseguía articularse una alternativa al discurso dominante, una contrahegemonía factible. Un poder decir lo que ahora parece impensable: ayuda de la Unión Europea, sí; ayuda-chantaje, no. (Digo parece, porque hasta podría existir una mayoría invisible, espectral amenaza que hacía tan peligroso para el sistema el abortado referéndum.)

viernes, 26 de febrero de 2010

Hambre y libre comercio: los ajustes estructurales del FMI en Haití

Bien es sabido que las instituciones de crédito como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (sufragadas y gobernadas por los países ricos) suelen imponer medidas de liberalización económica a los países pobres como condición para concederles préstamos. Se entiende que desde el presupuesto, escasamente cuestionado hoy en día, de que ese es el mejor modo para que lleguen a ser más eficientes y competitivos. Veamos un caso práctico de tal política, que contribuye a explicar la dramática situación de Haití antes de que el reciente terremoto la llevara a primer plano. Y comprobaremos que no se trata de una nación pobre, sino empobrecida, esquilmada desde hace siglos y hasta ayer mismo.
Empiezo con datos extraídos del artículo de Josiane Georges, "Trade and the dissappearance of haitian rice", TED Case Studies, Nº725, junio de 2004. En 1994 el Fondo Monetario internacional diseñó para Haití una "estrategia de ajuste estructural a medio plazo" que, entre otras cosas, incluía la práctica anulación del arancel sobre las importaciones de arroz, que pasó de estar en el 35% a tan sólo un 3%. La consecuencia no se hizo esperar: los ingresos de las 93.000 familias campesinas (un 20% de la población) que vivían directamente del cultivo del arroz descendieron tanto que muchas se vieron obligadas a abandonar el campo, sin disponer de ninguna alternativa de empleo. Los productores locales son incapaces de competir con los bajos precios del arroz estadounidense, más barato: no porque los agricultores estadounidenses sean más eficientes, sino porque reciben generosas ayudas de su Gobierno. La receta del FMI aleja a Haití, cada vez más, de la posibilidad de abastecerse de alimentos, y le hace dependiente del exterior, víctima del un dumping doloso.


Josiane Georges, "Trade and the dissappearance of haitian rice", TED Case Studies, Nº725, junio de 2004