Leo en la biblioteca Ignoria un artículo de Slavoj Zizek muy recomendable: "Un Buda, un hamster y los fetiches de la ideología". El artículo llega a dos conclusiones: una, que el hombre ha sido históricamente capaz de disociarse a fin de preservar su equilibrio mental al tiempo que cometía las mayores tropelías o transigia con ellas. La segunda, motivo de este post, que el capitalismo salvaje somete a tanta presión a los individuos, les fuerza a un grado de competencia tan despiadado, que deben aferrarse a alguna desviación psicológica, a algún fetiche, para poder sobrellevar la destestable realidad: vivimos en una sociedad que aboca a la neurosis o al fracaso.