Necesitaba escribir la entrada anterior, pero me resistía a hacerlo. Y ahora deseo poner distancia con ella: que esté aquí en adelante, pero haya que buscarla.
Desconfío del duelo: debería ser continuo, y eso es imposible. También inefectivo.
El pudor preserva nuestra sensibilidad. El pudor nos guarda de frivolizar, a pesar de que seguimos la vida, con normalidad, ahítos de bienestar: buena señal, al menos, poder sentir vergüenza, aunque nos equivoquemos; porque lo que está ahí es la injusticia. El pudor, con sabiduría, a la postre, nos lleva a limitar el duelo...