viernes, 20 de noviembre de 2009

Del collage al hipercollage, o el arte de vomitar

Mezclar materiales diversos, la técnica del collage, tal vez sea la forma artística más popular de principios del siglo XXI. Los pioneros fueron los pintores cubistas (Pablo Picasso, Georges Braque, Juan Gris), a principios del siglo XX, y al poco tiempo los dadaístas y los surrealistas ampliaron el campo de experimentación  al fotomontaje (Max Ernst), la escultura (Marcel Duchamp), la literatura (Tristan Tzara), el cine (Luis Buñuel). Lejos de constituir una expresión artística marginal, el collage ha aumentado su presencia y su aceptación en el presente, gracias a medios como la televisión e internet. El bombardeo de imágenes sucedidas con gran rapidez en la pantalla es un collage. El zapping es un collage interactivo. El más reciente fenómeno blog, ¿podría considerarse un hipercollage?
Corto y pego más abajo los estímulos que me han llevado a hilar esta reflexión. Empiezo con una animación de Rob DenBleyker, perteneciente a su serie de comic Cyanide & Happiness.



En seguida el videoclip me recordó a la rápida y virtuosa mezcla de estilos musicales que, desde el jazz, realizó el grupo del saxofonista John Zorn, "Naked City", al que hace unos años tuve el gusto de ver en directo. A continuación ofrezco dos pequeñas muestras que considero representativas de su obra.




Por último, una mezcla entre el zapping televisivo, la música, el cine y la interpretación dramática: la película El chico del cable (The Cable Guy, 1996, que en España se comercializó con el horroroso título de Un loco a domicilio).


Al hilo de esta puesta en escena de "Somebody to love", el experto en fenónemos culturales contemporáneos Steven Shaviro, profesor de Lengua Inglesa en la Wayne State University (Detroit), considera que el actor Jim Carrey consigue convertirse en "un incono perfecto de la era de entretenamiento interactivo multimedia" ("a perfect icon for the age of interactive multimedia entertainment"). Shaviro dedica a Jim Carrey y The Cable Guy un artículo muy interesante: "Spew" ("Vomitar"). Cito un pasaje:

"Nada está a salvo de los asaltos maniacos de Carrey. Mezcla y une referencias de la cultura popular con imprudente negligencia. Los Sesenta, los Setenta o los Noventa, todo da igual. Se mueve de Star Trek a Jerry Springer en un parpadeo. (...) Cualquiera que sea el papel que interprete, Carrey es un hombre poseído. Reproduce voces ajenas, como un médium en trance. Energías demoniacas fluyen a través de su cuerpo. Pero, por supuesto, estas voces y energias no vienen del Más Allá. Son meros productos de la televisión, la radio y el cine. Carrey sufre de bulimia cultural. Come compulsivamente todo lo que los medios de comunicación ofrecen, y después lo vomita".

Cierro con otro ejemplo tomado de la película, mi escena favorita, que hace referencia de modo explícito a la serie televisiva Star Trek.



A continuación, el original (parece que Spock le puede Kirk).




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